Coventry

Coventry. Rachel Cusk. London: Faber & Faber, 2019

Hacer el vacío

Parece que las alabanzas, reconocimientos y aplausos que Rachel Cusk (Toronto, Canadá, 1967) ha ido recibiendo en el tránsito desde la publicación de su trilogía Outline (aquí unas palabras sobre el primer volumen) se ha ganado el prestigio de llevar a sus lectores ahora también una colección de ensayos. Si en aquellas ficciones exploraba la necesidad de un relato procedente de los otros para formar la historia de uno, en estos ensayos quizás haga el recorrido a la inversa y viaje desde el interior de sus opiniones y su perspectiva de la vida hacia asuntos de interés más general.

“Coventry”, título de una de las tres partes en las que se divide la colección del mismo nombre, se expresa desde el silencio al cual se ven forzados los niños cuando sus compañeros de escuela o sus hermanos juegan a “hacerles el vacío” (to send someone to Coventry significa eso aunque el origen de la expresión sea controvertido: por una parte que en el siglo XVI los prisioneros que Cronwell enviaba allí eran ninguneados por la sociedad y por otra, que la ciudad inglesa salió especialmente malparada durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial). En esa primera parte escoge para rellenar ese silencio temas como los peligros de una conducción lenta en su barrio, la guerra como modelo sobre el cual se construyen las relaciones humanas o la necesidad de aprender a diferenciar entre sinceridad y falta de educación para preservar una existencia moralmente saludable. Cusk busca meollo allí donde sabe que puede encontrarlo y por eso aborda el feminismo a través de diferentes banderas: la maternidad con los sinsabores de tener hijos (y sobre todo hijas) adolescentes, la ligazón femenina a la construcción del espacio cotidiano que es hogar (la genial Iris Murdoch vivía en la inmundicia, vaya) y el terremoto del divorcio.

“A Tragic Pastime” se enfrenta a varios personajes históricos para retratar sus circunstancias más anecdóticas, como en el caso de San Francisco de Asís y sus económicamente prósperos orígenes familiares o las dificultades de Francis Scott Fitzgerald para triunfar como guionista en Hollywood, pasando por la utilidad de los talleres de escritura creativa para dar de comer a autores que no publican o el (sin)sentido de una escritura “de mujeres” en el siglo XXI, la cual, parece que no tenga otro remedio que salir de su habitación propia para recibir atención.

El último bloque, titulado “Classics and Bestsellers” se dedica al análisis de obras literarias como La edad de la inocencia de Edith Wharton y su moderno punto de vista masculino identificado con la autora, la poesía de lo personal y lo real de Natalia Ginzburg, las conexiones siniestras de Kazuo Ishiguro en Never Let Me Go o el buen ojo comercial de Elizabeth Gilbert a la hora de escoger el título (y el contenido) de su Eat, Pray Love.

Cualquier cosa menos silenciosa, desde luego.

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