Enduring Love

Enduring Love. Ian McEwan. London, Vintage Random House: 1998.

Polvo enamorado

‘Are you the person being harassed?’

‘Yes, I’ve been…’

‘And is the person causing the nuisance with you now?’

‘He’s standing outside my place this very minute.’

‘Has he inflicted any physical harm to you?’

‘No, but he…’

‘Has he threatened you with harm?’

‘No.’

Siglos de historia contemplan las diversas manifestaciones del amor no correspondido: el imposible, el platónico, el prohibido, el clandestino, el frustrado, el fou y el más poderoso que la muerte, sí, todos han hecho y hacen sufrir igual que el cuchillo clavado en la carne pero, como seguimos necesitando los huevos, sigamos pensando que somos gallinas ¿no?.

Con Enduring Love parece que Ian McEwan (Aldershot, 1948) quiera una vez más liar al lector con sus muñecas rusas narrativas e introducir una trama dentro de otra y que ésa a su vez quepa dentro de una más hasta dar con la trama chiquita y compacta que ya no tiene hueco dentro y que constituye, por tanto, el germen de su narración. Parece que en este caso se trate de la erotomanía o síndrome de Clérambault y parece que, en el fondo, lo que pretenda sea denunciar la poca atención prestada a quienes sufren sus consecuencias, no los enfermos sino sus víctimas.

Enduring Love, igual que sucedía con Atonement o On Chesil Beach arranca con un planteamiento que poco a poco se diluye y deriva hacia otros derroteros sin llegar a desaparecer. Un accidente durante un viaje en globo aerostático que irrumpe en las vidas de varios personajes y los marca hasta el final de la historia e incluso más allá.

El lector tiene la pegajosa sensación de que todo gira en torno a algo o a alguien que no está bien de la cabeza y, a la vez, no pierde de vista lo lógica de los acontecimientos; algo así como un sentimiento kafkiano que le obliga a reconocer que de un momento a otro va a estallar una burbuja que sólo ve el protagonista y que tú, lector, también intuyes aunque no la tengas delante.

La obsesión y el delirio guían a un personaje para ejercer acoso sobre otro aunque, en realidad, tampoco esté pasando nada “malo” o “no tan malo” como lo que ya ha sucedido y sucede en los demás momentos de la historia.

La base de Enduring Love es de naturaleza científica y la inspiración se encuentra en un suceso real que McEwan documenta riguroso al final del libro. No obstante, deja en quien lo ha leído, como siempre, un desasosiego extraño, como de angustia latente. Su desenlace invita a pensar en la trascendencia del sentimiento amoroso, tan cercano a la locura y tan difícil de manejar, casi como un globo aerostático a la deriva.

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