Midnight in Paris

Midnight in Paris; Woody Allen; 2010.

Regreso al futuro

Hola, soy la espectadora avanzada de las películas de Woody Allen, la prototípica, la que se jacta de decir siempre que se le brinda la ocasión, que a ella siempre le ha gustado su cine: el de antes y el de ahora, aunque se parezcan como huevos y castañas. Soy a las que le da igual, Woody Allen es tan genial…

Soy la espectadora que en cuanto acaban los apestosos tráilers que preceden a la película y se abren los títulos de crédito, me pongo nerviosa y proclamo, en un tono de voz firme y lo suficientemente elevado como para que me oigan los que me rodean por delante, por detrás y por los lados, que “son letras Garamond” y me quedo tan ancha y tan contenta de cuanto sé.

A mí me flipa Woody Allen, es que el tipo estrena una película al año y yo voy a verla para recrearme en lo que me cuenta, en esas vidas tan diferentes a la mía pero que tanto me gustaría vivir: micromundos de intelectuales norteamericanos que degustan vinos de California y se maravillan ante maravillosas galerías de arte, con trajes inmaculados y bolsos de Louis Vuitton colgando del brazo, que son guapos y sofisticados, habladores, despreocupados. Me rechiflan.

Y me alucinan esas ciudades-personaje que utiliza en sus historias: ciudades tan reales, tan ideales… ciudades europeas en donde se vive “a la europea” a cada segundo, da igual París, Londres o Barcelona. Es Europa y es chic.

Aunque también es chic Manhattan, igualito en sus películas que en la vida real -yo lo sé que lo he visto mil veces, cada vez que lo programan en Callejeros viajeros, es tal cual.

La chica que escribe este blog estaba sentada delante de mí. Creo que a ella no le gustó mucho la película, pero es que no entiende a Woody Allen. Si lo hiciera, sabría perfectamente que, por ejemplo, las actrices no están ahí por buenorras sino por carismáticas… como siempre ha sido en su cine, de toda la vida. Se niega a citar siquiera a Carla Bruni, con lo brillante que está en sus dos minutos y medio de actuación y sostiene que algún traductor perverso le debe de estar gastando una broma cuando escucha la frase “una ostra rancia la ha metido en la cama” por boca de uno de los personajes principales. Ni que sonara tan raro.

A mí me suena extrañísimo, pero a ratos, cuando esta señora me ha dejado escuchar, entre comentario y comentario a su acompañante citando nombre y apellidos de cada actor según aparecía en escena (nunca he estado tan bien informada en una sala de cine) algo me he reído.

Con la peli, no con la señora: porque el juego de viajar en el tiempo y salir de fiesta con leyendas literarias es gracioso, aunque a veces uno se quede esperando a que aparezca un almanaque y Owen Wilson se suba con Hemingway al delorean.

Por lo demás, otra más para la colección de comedias woodyalleneras de última generación y en serio: si alguien sabe algo, que me explique lo de la ostra, por favor.

5 comentarios sobre “Midnight in Paris

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  1. Caray, María, pues a mi sí me gustó, me lo pasé bien viéndola y me reí un rato. Ya hacía tiempo que no me reía con una del Allen, que parecía haber perdido su genio para la comedia. Me sobran también las ostras, pero supongo que más les sobrará a quienes no gusten de su cine. Lo de la Bruni supongo responde a la intención comercial, de algo hay que comer, no? Pero no me hagas demasiado caso, ya me han llamado eso de pureta

    Nos leemos…

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  2. babel, no me pareció como para echar cohetes, pero hubo risas saludables con tanto personaje célebre y tanto cameo.

    Tus opiniones de purista son más que respetadas, por supuesto.

    Sólo espero que la señora que tenía detrás se haya perdido en una buena cata de vinos y nunca más regrese.

    Saludos.

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  3. Pues yo reconozco que de las últimas de Woody, esta es la que más me ha gustado. Al menos me hizo gracia, cosa que no conseguía últimamente con sus pelis. Me he reído mucho con el comentario sobre la Garamond. Reconozco que yo también me emociono cada vez que veo aparecer la dichosa tipografía en la pantalla de cine… Pero es que a mí me gusta que me gusten las peliculas de Allen, no lo puedo evitar 😉

    ¡Saludos!

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