Land

Land. Maggie O’Farrell. London: Tinder Press, 2026

Locus

Me encantaría que Maggie me corrigiera si me equivoco, un comentario del tipo «sorry my dear: I appreciate your interest but you’ve no f* idea what you’re talking about so, please: stop making nonesense…».

Imagino que doña O’Farrell no va a llegar nunca a este blog pero, ahora que termino su última novela, voy a dejar por aquí una serie de preguntas que, ojalá, en alguna entrevista que lea en los próximos meses pueda ver respondidas.

La primera es si, efectivamente, tal y como yo he percibido en este libro, hay un empeño por diferenciar dos ritmos a la hora de contar la historia que puedan, quizás, asociarse con la perspectiva de la infancia y la de la edad adulta, respectivamente y, a su vez, con la de la época analógica del pasado y la digital del terrible presente en que nos encontramos: una narración pausada y que se recrea en descripciones de espacios, ambientes y paisajes que a penas se limitan a plantear cuestiones, fijar (literalmente) marcas en el mapa de la historia y dejar que (a penas nada, salvo el tiempo…) fluya, en contraposición a una segunda mitad en donde los personajes se desviven por recibir respuestas y en donde el ritmo avanza vertiginoso, como en un scroll devorado por la ansiedad del silencio.

¿Puede ser?

Me intriga conocer si, en algún momento, Maggie, te planteas regresar a esas historias que escribías antes y aparcar el pelotazo de la novela histórica/de época durante un tiempo; si no te apetecería volver a plantear esos intereses tuyos en un contexto contemporáneo y entre personajes aparentemente no conectados que, al final de la historia, resulta que tienen un punto de partida similiar, un vínculo, un origen inesperado ¿es que no te apetece o es que lo de Hamnet pesa más que cualquier otra motivación como escritora?

Porque Land me ha parecido que toma las piezas del puzzle del exitazo y las intenta recolocar, pero no encajan igual, claro: para emocionarse como con Hamnet me temo que hay que leer Hamnet y no algo que se le parezca.

Intuyo un guiño al cómic de McGuire, a la historia «global» del espacio que ocupamos sin límites de tiempo y generaciones, a lo que una vez sucedió en un lugar y a lo que siglos después sucede en ese mismo lugar, que es el mismo pero que es otro y que años más tarde se transforma, aunque permanezca. La vida pasándole por encima al espacio físico de la naturaleza pero igual me cuelo… al menos al comienzo me parece que es así, luego ya no: enseguida la familia y la tragedia irrumpen y toman protagonismo ¿me columpio mucho?

La tierra y las raíces como elemento al que aferrarse cuando parece que todo vaya mal, el drama de la emigración, el abuso de poder y la explotación capitalista: todo está incluido en Land, donde también hay un desenlace a la altura de los desenlaces de Maggie O’Farrell, desde luego. Por él también merece la pena leer todo lo demás.

Por si acaso y aunque ya no soy librera, yo no me voy a rendir en mi empeño de recomendar Sigo aquí a a todo el que se interese por la obra de Maggie O’Farrell, porque es un manual de instrucciones, un catálogo de referencias y casi me atrevo a decir que un mapa de sus «lugares vitales» preferidos a la hora de ponerse a escribir. Muchas de esas obsesiones suyas están también en Land y completan, creo, una novela que puede parecer que se disperse a veces por caminos extraños. No lo son: son los suyos de siempre con la forma del mayor de sus éxitos de ventas hasta la fecha.

Pero corrígeme, por favor Maggie, si me equivoco.

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