La cronología del agua. Lidia Yuknavitch. Trad. Rocío Gómez de los Riscos. Madrid: Carmot Press, 2019
Corriente inesperada
La sensación es siempre más vívida en mar abierto, aunque algunas piscinas olímpicas, debido a sus grandes dimensiones, ofrecen a veces un reflejo similar sobre la piel: Las corrientes. Los cambios de temperatura. Ese escalofrío inesperado que refresca más de la cuenta y que pasa de largo como una criatura viscosa y escurridiza que a penas roza nuestro cuerpo para escapar antes de que podamos siquiera identificarlo con la mirada.
El agua de mar es así de impredecible: cálida en el Mediterráneo, helada en el Atlántico pero nunca exactamente igual, siempre agitándose al ritmo de nuestras brazadas, impulsos y chapoteos.
La cronología del agua es inesperada e impactante, consigue recorrernos como un escalofrío con una sola descripción: la imagen de una mujer pariendo a un bebé muerto. A partir de ahí, arranca una historia que es como el batir mismo de una nadadora que avanza a lo largo y ancho del mar profundo o de una piscina olímpica.
Leo estas memorias sobrecogida. La narradora, Lidia, se arranca los recuerdos traumátcos a tiras y los deja caer sobre la lectora, a quien se dirige en segunda persona, a quien aconseja de manera autoritaria, para prevenirla de pasar por desgracias como las suyas.
Es agotador.
Páginas de sexo explícito que es rabioso y violento como un tsunami, párrafos que arrasan con la fuerza de una inundación.
Abuso. Adicción. Natación.
Creo que La cronología del agua intenta mezclar lo terrible con lo esperanzador, como quien se sumerge en el agua y recibe esas dos sensaciones fría y tibia, pero conmigo no lo consigue.
No siento esa esperanza, solo rencor sobradamente justificado ante el maltrato sistemático. Lo paso mal.
Allá cada una con lo que elige leer.

Deja un comentario