Diabulus in musica

Diabulus in musica. Espido Freire, Barcelona: Círculo de lectores, 2001

El confín de lo cierto

“Pero una broma nunca es sólo una broma, y yo buscaba en su cara, como él en mí aquel día, algún indicio, algo desconocido que pudiera hacerme sospechar. Buscaba la importancia que aquel fantasma podría tener. Así fue siempre. Yo luchaba contra los fantasmas mientras los demás fingían no verlos…”

Podría pensarse que ésta, la cuarta novela de Espido Freire (Bilbao, 1974) publicada por primera vez en 2001 y reeditada ahora por Booket Planeta es un ejemplo más de romance atormentado entre personajes a la deriva, un argumento de pasiones sin control e intensas subidas y bajadas de ánimo. Esos prejuicios, como espíritus acechantes, podrían hacernos considerar eso sin haberlo leído todavía pero conviene acercarse, asomarse al contenido y leerla para conocer la realidad de lo que cuentan sus páginas.

Asegura la autora que, cuando se publicó, en mitad de una época convulsa de viajes y cambios tras haber obtenido el Premio Planeta, había querido experimentar con otro estilo y que la trama, quizás, había quedado poco trabajada, confusa. La intensidad de su carácter de escritora “polifacética y dispersa, prolífica y excesiva, inconstante, curiosa e impulsiva“, dice, la llevaron a poner punto final a una novela que tal vez necesitase algo más de elaboración para separar su contenido.

El resultado quedó confuso pero ahora, veinte años después, Espido Freire ha tenido oportunidad de reencontrarse con él, pulirlo y darle un acabado más satisfactorio.

Por mi parte yo encontré un ejemplar del texto original en una librería de segunda mano de Madrid hace unas semanas y, aunque sentía curiosidad por conocer el texto revisado, opté por llevarme el primigenio a casa, leerlo y aceptarlo sin retoques.

El título Diabulus in musica alude a una variable matemática que se da en la interpretación musical y que se refiere a un sonido o tritono algo incómodo al oído, una disonancia que, a lo largo de las épocas y trenzado con supersticiones varias, se ha considerado siniestro y maligno pero inevitable entre ciertas notas; el libro, por su parte, trata entre otros asuntos aquellos igual de inevitablemente vinculados al amor: los celos, la inseguridad, el miedo y por supuesto, los fantasmas.

La protagonista de la novela se debate entre dos hombres, cada uno por su cuenta atrapados por una fuerza que los domina. La envidia y la fascinación campan a sus anchas entre los tres y es combustible para el equívoco y la fantasía del más débil, como siempre, el que más sufre.

A veces, no saber qué parte de un argumento es real para el personaje y qué parte fruto de su imaginación puede resultar molesto, frustrante. A veces. En el caso de esta novela, cuyo único propósito cuando vio la luz parece que fue el de provocar hasta cierto punto a un tipo de lector que no contaba con un texto así salido de la pluma de esta autora, la verdad, resulta reconfortante.

Que la línea que separa lo que se espera de una y lo que una da sea cada vez más borrosa e invisible. Que así sea.

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