La sangre está cayendo al patio

La sangre está cayendo al patio. Elvira Navarro. Barcelona: Penguin Random House, Mondadori, 2025

La rarita

Encuentro una sutil y muy discreta diferencia entre aquellos aspectos que abundan en lo desagradable y los que sencillamente se asocian a lo bizarro. Desde hace años, las narraciones escabrosas y siniestras se han convertido en una moda literaria, especialmente en la literatura hispanoamericana y española, especialmente entre obras escritas por mujeres.

El columpio de terror oculto en ambientes familiares en que se balanceaba Cristina Fernández Cubas desde los años ochenta llega hasta nuestros días cargado de autoras que se mecen al vaivén de las vísceras, la violencia, la denuncia y la sangre. Si, en esencia, lo siniestro es aquello que, debiendo haber permanecido oculto, llega a manifestarse y perturba, desestabiliza e incomoda, los motivos que ocupan las narraciones de esta moda a la que me refiero ya no sólo causan enrarecimiento por lo inesperado y molesto, por aquello que irrumpe en la vida cotidiana sin que se lo espere, no: son además narraciones de brutalidad hedionda que a veces persigue el impacto con el exceso.

Recuerdo a cierto profesor aconsejándome que inflara un texto mío semanas antes de su entrega a terceros evaluadores: que aumentara el tamaño de la fuente, me decía, y duplicara el interlineado, porque no eran «suficientes páginas». Mi texto no impactaba por muchos otros motivos, pero ése, a él, le pareció subsanable a tiempo con su inestimable consejo.

Lo de la sangre en exceso me parece un recurso similar para alcanzar el efecto perturbador en las narraciones.

La sangre está cayendo al patio se compone de nueve relatos protagonizados por personas raritas u outsiders, como prefiere referirse a ellos ahora la gente joven: parias desempleados, en crisis de pareja o víctimas de adicciones inconfesables que, puesto que habitan el mismo mundo del lector, entran directamente a su imaginario para, una vez allí, sabortearlo y destruirlo.

Como indica el título, que procede del primero de los cuentos, hay en el libro violencia inesperada y bastante asco. Es el primer texto que leo de Elvira Navarro y me he quedado con ganas de seguir dentro de alguna de sus historias por ver cómo continuaban sus protagonistas liándola parda o, directamente, cerrando sus desgracias de forma un poco más clara pero en general, me han sobrado coágulos.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑