Virgin Soil

“Virgin Soil” (Dentro de Discords) George Egerton; London; John Lane & Elkin Mathews; 1894

Rencor desgarrador

“Man is what we have made him, his very faults are of our making. No wife is bound to set aside the demands of her individual soul for the sake of imbecile obedience. I am going to have some more tea (…)”

Londres, 1894. La protagonista de “Virgin Soil”, un cuento más crudo que un filete de solomillo dispuesto en la refrigeradora de un supermercado, expone así sus opiniones sobre lo que los hombres son para ella como consecuencia de un nada afortunado matrimonio convenido con alguien mucho mayor.

Ha pasado el tiempo desde que se casaron, entonces ella contaba diecisiete años y él ya peinaba unas cuantas canas. Ahora la joven regresa a la casa familiar y aprovecha las circunstancias de verse cornuda y repudiada por su esposo, para echar en cara a su madre viuda, el haberla mantenido ignorante de aquello en lo que realmente consistía un matrimonio que no había sido contraído por amor.

“You gave me not one weapon in my hand to defend myself against the possible attacks of man at his worst. You sent me out to fight the biggest battle of woman’s life, the one in which she ought to know every turn of the game, with a white gauze – she laughs derisively – of maiden purity as a shield…”.

Pero ¿quién fue George Egerton y de dónde le salía toda esa rabia hacia el género masculino? Mary Chavelita Dunne nació en Melbourne, Australia en 1859, una época en la que las mujeres escribían con las mismas ganas que los hombres, pero publicaban con distinta suerte, a menudo bajo pseudónimos de resonancia masculina, como le sucedió a Mary Chavelita.

Muy al contrario de lo que pueda suponerse, no parece que en estos cuentos haya un intento explícito por parte de la autora de castigar al matrimonio y todo lo que dicha institución arrastre consigo, sino más bien un deseo de capturar desde la mente de una mujer (sirviéndose para ello del discurso directo de un personaje femenino) aquellos aspectos que nunca un hombre hubiera podido siquiera intuir, especialmente en lo que concierte al compromiso, el sexo y el amor. Según sus propias reflexiones en publicaciones posteriores a su recopilatorio de cuentos Keynotes (1893) “I realized that in literature, everything had been better done by man than woman could hope to emulate. There was only one small plot left to tell: the terra incognita of herself, as she knew herself to be, not as man had imagined her” [cita de E. Showalter].

Habló G. Egerton en sus cuentos del matrimonio, pero también del desengaño sentimental tras el adulterio, del deseo de la infidelidad, del aborrecimiento de la maternidad y como sucede en “Virgin Soil”, del terror ante el sexo forzado dentro de un matrimonio igual de forzoso.

Para el personaje central de este cuento, lo que verdaderamente importa es el dejarle constancia a su madre, a la persona que la “entregó” físicamente en matrimonio con el que ahora es su esposo infiel, que ha madurado y que ha comprendido perfectamente lo desgraciada que se es cuando no se sabe, cuando se ignora. La lectura de párrafos como el que sigue son una muestra del rencor y el enojo que pueden llegar a sentirse hacia otra persona:

“It has killed the sweetness in me, the pure thoughts of womanhood – has made me hate myself and hate you. Cry, mother, if you will; you don’t know how much you have to cry for – I have cried myself barren of tears. Cry over the girl you killed […] Why didn’t you strangled me as a baby? It would have been kinder; my life has been a hell, mother…”.

Eso debe de doler.

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