Masters of Sex

Masters of Sex. Thomas Maier, Trad. Omar El-Kashef; Madrid: Punto de Lectura, 2013

Todo lo que nos queda por hacer

Difíciles son siempre los comienzos de todo pionero, sea cual sea la materia que aborde. Compleja es la temática sexual y peores fueron a este respecto los años 60 del mundo que conocemos.

Con esta premisa se levanta en la cadena estadounidense Showtime del año 2013, la serie Masters of Sex, que recuerda a los que ya conocían la historia y cuenta de nuevas a los más jovenzuelos, que hubo una vez una pareja dedicada a investigar el modo y el recorrido, duración y alcance de la fase de excitación sexual del ser humano.

En su informe sobre la Respuesta sexual humana (1966) William Masters y Virginia Johnson estudiaron desde un punto de vista científico basado en observación, análisis y comparación de resultados, a cientos de parejas durante la práctica del sexo en una sala reservada para tal fin, dentro del hospital en donde él trabajaba como ginecólogo y ella, inicialmente, como su secretaria.

La serie entretiene mucho; es muy interesante dejarse enganchar por una trama que se sostiene exclusivamente en conflictos de temática sexual, que afectan a todo tipo de personajes principales y secundarios.

El sexo, que es y que también fomenta conflicto, se aprovecha aquí con indiscutible acierto. Las disfunciones sexuales se plantean como materia argumental; se destruyen relaciones de pareja, se establecen vínculos emocionales que pueden carecer de toda lógica o sensatez y sobre todo: se abren infinidad de opciones y alternativas a la comunicación entre humanos.

Sin embargo, al leer la biografía escrita por Thomas Maier sobre William Masters y Virginia Johnson, se da una cuenta de varias cosas:

-Que el trabajo de estas dos personas fue complicado y sin precedentes. Ambos científicos se enfrentaron a la oposición de colectivos conservadores, a psicólogos e investigadores consolidados en la materia con teorías mucho anteriores, a sus propios familiares y a sí mismos, que inevitablemente acabaron relacionándose sexual y sentimentalmente (por este orden) entre sí.

-Que la serie abunda en subtramas muy bien construídas que como (casi) siempre sucede, son pura ficción.

-Que Lizzi Caplan y Michael Sheen son dos actores con carisma y atractivo innegable, pero bien alejados de las personas reales a quienes interpretan.

-Que gracias a ellos, hoy muchos pueden decir abiertamente que todavía les quedan muchas “cosas” por hacer.

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