Fun Home

Fun Home. Una familia tragicómica. Alison Bechdel, trad. Rocío de la Maya. Barcelona: Penguin Random House, 2016.

Trastero a rebosar

Hoy me han dicho que se publica nuevo libro de Alison Bechdel (Pensilvania, Estados Unidos, 1960), nuevo inventario, después de Fun Home (2006) y ¿Eres mi madre? (2012) de experiencias familiares, de miserias y sarcasmos. Más de lo suyo y de “lo de los suyos”.

Algo se habrá dejado en el disco duro para usar ahora con esta nueva obra, algo más allá de todo lo que ya ha compartido con sus lectores en las anteriores historietas ilustradas y rotuladas con una profundidad que a mí, que sólo leo cómics cuando me los recomiendan, me sorprende y me gusta.

Lo bueno de Fun House creo que no es la manera en que desvela el descubrimiento de su homosexualidad y la de su padre aunque una pueda sentir la tentación de resumirlo así, sino los medios para hacerlo, inseparables de los detalles que rellenan las viñetas de su camino hacia la edad adulta. Alison habla de su padre, hacedor de secretos, obseso coleccionista y perfeccionista restaurador del inmueble familiar apoyada en las cartas, las lecturas de clásicos y las conversaciones de teléfono tendidas entre ambos.

Colette, Scott-Fitzgerald y James Joyce aportan no sólo fragmentos intertextuales de sus más famosas creaciones sino también herramientas para comprender mensajes, contradicciones desesperadas de la vida de dos personajes que, además de compartir la sangre de la familia, de un padre y una hija, comparten una forma diferente, distinta y “fuera-de-la-norma” de ver el mundo; comparten, vaya, una identidad queer.

Publicada por primera vez en el año 2006, si esta novela (llamémosla así) fuese una persona hoy podría encarnar a un adolescente rebelde e insoportable o a la promesa de un adulto que comienza a hacer notar su carácter sensato y discreto, no lo sabemos pero tendría quince años, los que tiene. A la protagonista de Fun House le pueden la rabia y el rencor contra los secretos de su peculiar familia, huye de ellos y se aleja de ella respectivamente pero, como casi siempre pasa, tarda poco en darse cuenta de que un puzzle sólo se resuelve por completo cuando se tienen todas las piezas encima de la mesa, las escondidas en el trastero también. Todas.

Un cariñoso homenaje a los institutos y a la lengua inglesa, con su literatura y su teatro al servicio de una niña que aunque sólo quiere comprender al huraño de su padre acaba encontrando sentido a unas cuantas cosas más.

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