Una pantera en el sótano

Una pantera en el sótano. Amos Oz. Trad. Marta Lapides, Sonia de Pedro y Raquel García Lozano. Barcelona, Siruela, 2007

Antes del amor y la oscuridad

Para narrar la infancia, habitualmente, se recurre al recuerdo o se juega con el punto de vista equívoco de quienes “escriben” una novela siendo unos niños. Tanto la primera persona adulta haciendo memoria como la de un niño contando su presente hacen que el lector llegue sin problemas a las experiencias más inocentes, entusiastas, gamberras o inexpertas de la vida.

Amos Oz habla de sí mismo sin llamarse por su nombre. A diferencia de la otra versión de sus memorias familiares, mucho más conocida, aquí un personaje muy parecido a él a los doce años, con unos padres que también son muy similares a los suyos según aquella novela lo educan en valores que más adelante, serán característicos de su literatura: la bondad, la honestidad, la traición y la venganza. Escribió Una pantera en el sótano antes de Una historia de amor y oscuridad, profundizó en la historia de su patria mucho más en la segunda y en los entresijos de su espíritu rebelde siendo chiquillo algo más en la primera pero lejos de solaparse, ambas se completan entre sí.

Para hablar de la lealtad a unos principios éticos y morales, habitualmente, se recurre al conflicto: hay una guerra y saltan los defensores o detractores de uno u otro bando, se explican así los motivos para decantarse por una u otra ideología y se zanja la cuestión.

Amos Oz habla de la traición y la llama por su nombre, porque Profi, el joven protagonista de Una pantera en el sótano todavía no ha aprendido a identificar lo que está bien y lo que está mal en medio de una guerra, de la ocupación de su país por un imperio extranjero, de los lazos de amistad con los otros niños de su Jerusalén natal.

Y entonces surge la otra amistad, la que lo une a un soldado inglés contra el que moralmente debe sentirse enemistado. Juntos colaboran en un intercambio de lenguas y se encuentran de forma clandestina para aprender el uno del otro pero Profi, el judío Profi y sus amigos de verdad tienen grandes planes para derrotar, con sus mecanismos infantiles, al ejército de ocupación británico. No se puede se amigo del enemigo. No se debe, sería traición, pero ¿acaso para ser traicionado no hay que amar primero?

Luego, todo será oscuridad, o eso es lo que le han explicado.

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