Una mentira piadosa

Una mentira piadosa. Una infancia en Bloomsbury. Angelica Garnett. Trad. Miguel Martínez-Lage. Valencia: Pre-Textos. 2000

Toda la verdad

Dice el tío de mi amiga M. que las parejas “siempre deben tener secretos”. Para el grupo de Bloomsbury, que ya de por sí desarrollaba un sentido más bien alternativo y abstracto de las relaciones de pareja, la mentira era necesaria no sólo dentro de las parejas sino también en las familias.

Esta autobiografía de Angelica Garnett, hija de Vanessa Bell y sobrina de Virginia Woolf, va desvelando poco a poco al lector los motivos y razones para que en un contexto social determinado y con unos propósitos concretos, a ella la hubieran mantenido engañada hasta bien avanzada su edad adulta.

“The real thing”, lo auténtico, el relato de los hechos, aquello que sucedió de verdad. Angelica Garnett rebobina hasta la fecha de su nacimiento e incluso va un poco más atrás para aclarar quienes fueron su madre y su tía, figuras de vanguardia en lo cultural y lo social de comienzos del siglo XX. Y ¿de qué conjetura parte la autora para plantearse describir los detalles del paisaje que decoró su infancia, malogró su adolescencia y culminó en el caos de su madurez como mujer casada? Como quien investiga en su árbol genealógico, Garnett indaga en las conexiones de tipo sentimental, amistoso y sexual de los amigos y familiares con quienes se educó en la residencia de Charleston, Sussex, porque quiere saber quién fue su padre, nada más.

En los artistas de Bloomsbury, Virginia Woolf, Roger Fry, John Maynard Keynes, Clive Bell, Lytton Strachey… más preocupados por sentar las bases de su círculo y desmarcarse del resto de la sociedad de la época (la cual sufría las consecuencias de una existencia a caballo entre guerras mundiales y civiles de las cuales estos intelectuales ricos se mantenían alejados, lo máximo posible)recayó la responsabilidad de dar educación a una niña que había nacido, muy probablemente, de una relación que no era tal y como la entendemos el resto de humanos y entre dos personas con todas las papeletas de no haberse “amado” jamás como lo hace el más común de los mortales. Ahí Angelica, creció plenamente consciente de lo excepcional de su vida y lo extraordinario de su venida al mundo y por eso, su infancia no fue en absoluto “normal”.

Una mentira piadosa (Deceived with Kindness) se narra así, autoconsciente, reafirmando sus diferencias y ambigüedades, exponiendo al mundo que su historia no es una historia común, ni predecible, ni típica.

Vanessa Bell concibió a su hija con el también pintor Duncan Grant (el atractivo joven de la imagen que encabeza estas líneas, por cierto) pero a su hija le hizo creer que su padre era el crítico de arte Clive Bell y cuando esta se casó con el escritor David Garnett (Bunny) no fue la gran diferencia de edad entre ambos lo que la autora de esta historia tuvo que encajar con ánimo templado, sino el hecho de que su marido hubiera sido amante, tanto de su madre como de su padre en tiempos no tan remotos.
Por supuesto, la verdad hay veces que es mejor no conocerla.

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