The Witch (La bruja)

The Witch (La bruja) Robert Eggers, 2015

Que así sea

Si La bruja se inicia con el texto:

“Este film está inspirado por muchas historias populares, cuentos de hadas y registros escritos de casos de brujería, incluidos periódicos, diarios y actas judiciales.Gran parte de los diálogos ha sido extraída de esas fuentes históricas”.

Muy probablemente no se deba a un interés particular por meter el miedo en el cuerpo al espectador. No le hace falta. Este texto es pura información, “fuentes históricas” asegura, y es que se trata de una película que habla de la realidad y de cómo ésta se interpreta por el que la cuenta, dependiendo de cómo viva, de qué huya y sobre todo, en quién crea.

Una familia de inmigrantes ingleses en Nueva Inglaterra, que debe empezar de cero en medio de la nada de un terreno cercano al bosque. En el pueblo no los quieren porque son “demasiado religiosos” y ellos, se van con la música a otra parte.

La bruja pone en tensión al espectador. Lo terrible y lo trágico de su relato, empapa conciencias y sentidos, con lo básico: rostros limpios, trajes blancos, suciedad campestre, animales domésticos, bastante sangre y una bruja.

La bruja, la amenaza que espera a que sus víctimas estén desprevenidas para atacarles, existe porque esta familia se considera maldita. Ellos rezan y memorizan los principios de su fe religiosa, los repiten, los asimilan hasta pensar a partir de ellos, hasta darle lógica a sus vidas por lo que ellos establecen.

Y sí: es terrorífico que sea el propio hombre el que se construye sus creencias y se castigue cuando va en contra de las mismas pero ¿qué sucede cuando además de aceptarlas, sin llegar a negarlas, sí las cuestiona?

He leído por ahí algo así como que La bruja contiene en su argumento un alegato feminista demoledor y desde luego, aunque yo no lo veo así, pienso que abre un debate muy interesante respecto a qué es lo que verdaderamente proclama y defiende.

A los que la vemos, nos provoca sensaciones muy similares a las que nos daba La cinta blanca de Michael Haneke. Con estética similar, sigue el hilo que cuelga del ovillo del mal, demasiado cerca siempre de esa supuesta inocencia y pureza que brota de los más pequeños: los niños. Igual que aquella, asocia silencio con peligro y muerte con advertencia pero sobre todo, La bruja, igual que La cinta blanca retrata las consecuencias de esa fe religiosa incrustada en la ignorancia.

No hay momento de la película que uno olvide la importancia de lo que no se ve y lo que sí se oye en ella: una música ansiosa acompaña a determinadas escenas, se convierte en una inquietante melodía tarareada por algún personaje en otras, o estalla en chillidos de mujer, de bruja, en el desenlace.

Ese desenlace tan liberador y feliz para unos y tan terrorífico y desesperanzador, para otros.

Todo depende de quien lo interprete.

2 comentarios sobre “The Witch (La bruja)

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  1. Me ha gustado mucho. Tengo cierta debilidad por esos productos tan asépticamente presentados y cuidados, y que sin embargo no renuncian a la blancura sucia y terrenal. En ese aspecto no la veo tan lejana a Babadook. Me gusta también la sensibilidad de la narración, que no deja plano alguno al azar, lo comedido de las interpretaciones de los actores dando vida a una típica familia de puritanos de Nueva Inglaterra (o algo así parecen) cuyas supersticiones y extremismo religioso lleva parte del peso de la trama. La película no renuncia a sumergirse en lo más profundo del más manido folklore norteamericano, imaginería pseudo prerrafaelita incluida. Y sale victoriosa. (Stephen King la habrá disfrutado) Después de tantos intentos de alejarse de ese origen, es de agradecer un intento tan armonioso de coherencia.

    De acuerdo en lo de la Cinta Blanca, y en cuanto al alegato feminista, si bien no me parece demasiado obvio, sí entiendo que el arquetipo de la bruja tiene mucha enjundia si se abarca por ese lado. Es una película genial, y como tal, ofrecerá interpretaciones al gusto de todos. (Algo he leído sobre que cada miembro de la familia representa un pecado capital, ya que son siete)

    Quiero volverla a ver.

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  2. Hola P. y bienvenido de nuevo por estos lares.

    Me parece muy interesante lo de los pecados capitales representados en la familia, hay que volver a verla, sí. Recientemente he tenido esta misma conversación con un amigo y la volvió a ver para confirmar que es espléndida y está llena de detalles.

    Sobre lo que dices de la imaginería pseudo prerrafaelita: sí, es que busca la belleza, aunque a veces lo haga través de sangre y chillidos; el caso es que lo consigue. No sé si es feminista pero es bella. Como un cuadro de Luis Ricardo Falero. Tal cual.

    No he visto Babadook, pero que apuntada. Ya tengo localizada Kreuzweg, por cierto 😉

    Gracias y saludos.

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