Tengo ganas de ti

Tengo ganas de ti, Fernando González Molina, 2012

La educación sentimental

Del 1 al 10: ¿cuántas perversiones se le permiten tener a una mujer de 30 años? ¿alguien lo sabe? lo cierto es que prefiero ignorar la respuesta, porque tampoco me importa.

He visto Love, actually más de 10 veces (y bastante seguidas), mi cerebro se ha configurado desde los 8 años al ritmo de Dirty Dancing y una de las escenas más lloronas que recuerdo haber pasado fue viendo el desenlace de Armaggedon.

¿Algún problema?

Si no lo hay, les cuento que acabo de ver la segunda parte de la abominable y vergonzosa A 3 metros sobre el cielo, me refiero a la mucho más digna Tengo ganas de ti. Han leído bien, he escrito “digna”, porque lo pienso de verdad.

Les cuento que con A 3msc sentí náuseas, más concretamente: sentí una náusea terrorífica directamente relacionada con el peligro de que esa película alguna vez llegara a manos, a ojos y a oídos de mis futuros hijos o hijas, que tanto me da.

Difícil es encontrarse con argumentos tan machistas, tan ñoños, tan vacíos de sustancia y tan llenos de estupidez. A 3msc la vi una noche del pasado mes de julio, la emitían por televisión y yo por inercia, seguí viéndola hasta el final.

Gracias a esa noche aprendí mucho de lo que se cuenta, de cómo se cuenta y sobre todo de a quién quiere contarse. La lección sobre lo que los chicos buscan de las chicas y la tontería orquestable del amor teenager se explicaba bien en aquella memez de historia, salida de la cabeza de un tal Federico Moccia, que se había convertido en película por obra y gracia de otro tal Fernando González Molina.

Además de mala por la lección tóxica que comunicaba a su legión de espectadores, la historia no me encajaba en España. Pese a contar con la participación de esos jovenzuelos tan guapos que adornan las galas de los Premios Goya en los últimos años (Mario Casas, María Valverde, Álvaro Cervantes, etc) a mí me parecía una película extranjera. Era una película italiana, mal disfrazada.

Menos mal que la segunda parte ha venido a rescatar a la primera.

Una vez vista, he comprendido dos cosas: que el aburrimiento perturba la mente del intelectual y lo colma de vicios y perversiones, y que las historias de amor van a funcionar siempre en este mundo.

Mejores canciones, mejor interpretación, mensaje más sano y mucho más interesante su puesta en escena, en Barcelona de la de verdad, con sus vermouts de grifo y sus quesos.

Espero que no tengan ningún problema.

4 comentarios sobre “Tengo ganas de ti

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  1. No hace mucho, degustaba “Like Crazy” creo que es del 2011. Una película que trata el amor adolescente (o post-adolescente, si se quiere) con bastante dignidad y oficio, sin caer en un discurso bobo.

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