La novela de la Costa Azul

La novela de la Costa Azul. Giuseppe Scaraffia, trad. Francisco Campillo. Cáceres: Periférica, 2019

Joie de vivre

Hace unos días se pasó mi amigo D. por la librería y me pidió que le recomendase una biografía. Aunque venía a por un cuento infantil, me preguntó y y no supe qué decirle. Me pilló desprevenida, como lo estoy tantas veces cuando me toca desempeñarme detrás del mostrador en la “pecera” de álbumes ilustrados y colecciones para primeros lectores en donde trabajo los fines de semana.

Pues bien, D., querido: lee La novela de la Costa Azul; no es una biografía, son un ciento y las disfrutarás como se disfrutan las descripciones de anécdotas y lugares cuando parece que le sucedan a uno mismo al bajar a la playa o al tomarse una copa en el sofisticado bar del pueblo, exactamente así. Es contagiosa.

Giuseppe Scaraffia (Turín, 1950) actualmente profesor en una universidad romana, al parecer escribió una tesis sobre Denis Diderot y esa rebuscada idea ilustrada de la felicidad que invade al hombre en cuanto conoce, comprende, descubre y amplia su saber sobre las cosas de la vida. Imagino que algo de ese trabajo académico se contagia en sus escritos, al menos: bastante de ello se plasma en éste.

Merece la pena leer La novela de la Costa Azul con un ordenador al lado y con la Wikipedia abierta; conviene, insisto, buscar a los artistas que el autor menciona como excusas para recorrer esa Côte d’Azur pueblo a pueblo, capítulo a capítulo de las vidas fragmentadas de los “invasores” de la Riviera francesa. Ponerles caras y antecedentes a esos personajes reales ayuda al lector a recrearse en un texto que es, por todo lo que cuenta y el modo en que lo hace, puro divertimiento.

Puede que uno sea más feliz después de leerlo y hasta puede que el motivo sea que se conoce un poco más de algo, de alguien, de aquellos intelectuales excéntricos (unos más que otros) que entre finales del siglo XIX y comienzos del XX llegaron y se quedaron por una temporada en la costa mediterránea de Francia para aprovecharse de ese cielo y ese mar tan azules y hacer de ese lugar el entorno perfecto para beber, crear, discutir, escandalizar y dejar su huella.

Hemingway, Joseph Roth, Picasso, Zweig, los Fitzgerald, Coco Chanel, Romain Gary y Jean Seberg, André Gide, Kiki de Montparnasse… están todos, no falta nadie, quizás el lector, que ya le gustaría.

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