Encuentro con Delphine de Vigan y Elvira Navarro presentando Las lealtades

Encuentro con Delphine de Vigan y Elvira Navarro presentando Las lealtades (trad. Javier Albiñana; Barcelona: Anagrama, 2019)

Que nada se oponga

Me quedo con ganas de preguntarle a Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, Francia, 1966) que si Basada e hechos reales la escribió pensando en que quería que Roman Polanski hiciera una película sobre ella o no, porque recuerdo que esa idea no me abandonó durante toda su lectura pero finalmente no pregunto nada, típico de mí: me limito a asistir atónita a la rueda de preguntas que una Elvira Navarro hiperventilante le lanza desde la silla en la que se sienta a su izquierda. Estamos en el Institut Français de Madrid, son las ocho de la tarde y el auditorio está hasta arriba de bilingües. No es mi caso y tampoco el de mi madre; ambas nos incrustamos sendos auriculares para escuchar la traducción simultánea de Javier Albiñana hasta que me interrumpen con un suave codazo:

─Perdona ¿puedes bajar un poco el volumen? Está muy alto.

Claro que sí, amiga y desconocida: lo bajo. Por ti lo que haga falta.

Giro la ruedecita del aparato y sin embargo se sigue escuchando más alta la traducción que a la autora desde el escenario, vaya, me parece que no soy yo. Nos volvemos para mirar en la fila de butacas a nuestra espalda y, efectivamente, se trata de otra persona.

Elvira pregunta “¿Por qué el título Las lealtades?” y Delphine contesta “lo decidí con mis editores”. Elvira pregunta “¿Cómo te enfrentas al proceso de escritura?” y Delphine contesta “apunto ideas y doy muchas vueltas”. Elvira pregunta y Delphine contesta unas cuantas cosas más.

Se habla mucho de Nada se opone a la noche. Elvira comenta que lo ha leído varias veces y también que ha consultado la Wikipedia y ha descubierto que Delphine escribía sus novelas aprovechando las horas nocturnas, porque la vida no le daba para más. Pregunta que si es eso cierto.

Delphine nos explica que sí pero que eso pasaba antes cuando trabajaba en una empresa en la que estuvo veinte años, que ya no, que ahora no trabaja y sólo escribe.

Delphine tiene dos hijos.

Delphine ha dirigido cine, ha escrito guiones y ha recibido premios.

Se abren los micrófonos y el público pregunta. Delphine contesta. Delphine es muy amable. Alguien quiere saber si siendo mujer le ha resultado muy difícil escribir y dirigir.

Estamos en el auditorio del Institut Français de Madrid, son cerca de las nueve de la noche de un miércoles de octubre de 2019, siglo XXI.

Delphine contesta:

“Cuando estoy bloqueada vacío el lavaplatos”.

Mierda: tenía que haberle preguntado por lo de Polanski.

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