Cuentos de amor, de locura y de muerte

Cuentos de amor, de locura y de muerte. Horacio Quiroga. Ilustraciones de Ernest Griset, Antonio Scarpa, Charles Henry Bennett, etc. Uve Books, 2016

Mientras ellos duermen

Que lo de los cuentos sea cosa que más y mejor se disfruta en vacaciones es un cuento: la brevedad de un buen relato concentrado como pastilla de caldo vegetal, es cosa que con mayor aprovechamiento llega, cuando uno tiene obligaciones y el tiempo es limitado.

Tan simple como abrir al azar una antología y dejarse caer por donde el destino haya querido que en ese momento le toque a uno leer. Con tiempo escaso pero con disfrue aumentado.

Cuando por fin consigo un ejemplar del surtido sobre amor locura y muerte del uruguayo Horacio Quiroga, son escasos los huecos que me reserva el día para vivir la intimidad de sus páginas. Pese a todo, no puedo evitar escaparme de mis compromisos, huir durante unos minutos de las responsabilidades de mi jornada y encontrarme con él a solas, cada día y cada noche, mientras todos duermen.

Ellos me dejan sola junto a los dieciocho relatos que comprenden esta pieza maravillosa que trata por supuesto del amor, la locura y la muerte; historias que son hermosas, enigmáticas, profundas, que podrían escucharse y relatarse a terceros mucho tiempo después de haber sido oídas, con mucha vida vivida entre medias pero con la misma gravedad. Por la noche, con poco tiempo.

Algunas arrancan de lo profundo de la selva amazónica: tocan a sus personajes con la fatal circunstancia de verse heridos por el veneno de un arácnido o reptil mortal, hablan de la agonía y del sometimiento al final del camino vivido. Otros se acercan a la pasión de dos amantes, que luchan contra los terribles obstáculos que les van marcando los días, como a Tristán y a Isolda, como a ese loco obsesionado con los celos por su esposa y su mejor amigo, como a ese abnegado marido que talla joyas a una hembra que no las merece.

Sin embargo son otras las que a mí más me atraen y me llenan de desconcierto (la mejor sensación para vivir en soledad, cuando una lee durante la noche) ésas de muertes inexplicables y criaturas alimentadas con la vida de otros, lentamente y sin pausa. Ésas de seres marginados y odiados, que toman su particular venganza castigando a quien menos lo merece, a degüello, por el cuello. Ésas de adictos a algo que apuran cada soplo que les queda para seguir inyectándose lo que los va matando con rapidez implacable. Ésas, también de perros y de caballos.

Todas perfectas a mitad de un día extenuante o al comienzo de una plácida noche, mientras los demás ya están dormidos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: