La vida de Adèle

La Vie d’Adèle (La vida de Adèle) Abdellatif Kechiche. 2013

No entiendo (nada)

Se estrena película. Se monta un cirio para ensalzar sus muchas virtudes. Se premia en el festival de mayor reconocimiento mediático de su país de origen. Se distribuye. Se monta otro cirio para desmentir aquellas virtudes, a cargo de las actrices protagonistas, la autora del cómic en el cual se inspira el argumento y contra el tiránico director. El público comenta película y divide sus opiniones de manera radical: a favor o en contra. Se odia a muerte o se ama profundamente.

Se olvida película.

Yo veo película.

Desde el comienzo me invade una sensación confusa y ambivalente: me gusta el planteamiento, pero me molesta el desarrollo. Tanto diálogo a dos centímetros del rostro de las actrices me provoca y me ahoga. La fotografía me atrae, me interesan mucho ese “termómetro” de tonos azules con los que muy sutilmente se identifica al personaje de Adèle, según se va aproximando o alejando al de Emma, pero encuentro contradictorio el afán de la película por retratar el deseo sexual hacia el cuerpo de otra mujer, como único motor que obsesiona a la protagonista.

Me cansa el ritmo, tan estirado como un chicle sin sabor cuando ya se ha contado todo lo que se tenía que contar y que reserva para sus últimos 30 minutos (y hablamos de 180) un torrente de emociones fuera de control que no puedo evitar creerme y dejar que me duelan.

Deduzco por los comentarios de aquellos que mejor conocen la novela gráfica que la precede (aquí una reseña bien chusca) que esta película no sólo no es mejor ni peor que las ilustraciones y las viñetas rotuladas de la obra de Julie Maroh, sino que uno debe abstenerse siquiera de compararlas si desea captar el significado correcto de cada una.

Dirán por tanto, que el largo(larguísimo)metraje La vida de Adèle (La vie d’Adèle – Chapitre 1 & 2) no respeta nada a la novela gráfica del año 2010 El azul es un color cálido (Le bleu est une couleur chaude) que descubre fantasías e ideales pobremente contrastados con la realidad de lo que una relación lésbica debe de ser, que pone en evidencia a una mente masculina un poco obtusa y taruga y que al parecer, es última responsable de los resultados.

Una no sabe si eso es así o sólo un prejuicio más, alimentado por el temible ogro popular también conocido como medio de comunicación de masas, o mass media.

Donde esperaba encontrar mucho amor, encuentro una lección ilustrada audiovisualmente de lo que se hacen dos chicas cuando se gustan mucho. En el sitio en que dejaba yo mis recuerdos sobre otras cintas de amores homosexuales tan sensibles como Brokeback Mountain, quería colocar a esta otra, pero no he podido: sus tres horas de sudor y jadeos no han encontrado acomodo en la repisa de la intimidad y la atracción no explícita entre seres del mismo sexo propuesta por Ang Lee allá por el año 2005.

Pero ya les digo que no entiendo y tampoco he leído el cómic.

6 comentarios sobre “La vida de Adèle

Agrega el tuyo

  1. Otro que no entiende, ni ha visto la susodicha. Pero me acuerdo leyéndote, de estar aguantándome los lagrimones durante la mayor parte del metraje de Brokeback Mountain. El lirismo de esa película quita el aliento. A ver si veo “La vida de Adèle”. Pero las ganas han menguado mucho. Es lo que ocurre con semejante maquinaria viral por detrás. Creo que me gustan los estrenos más silenciosos.

    Me gusta

  2. P. me alegro de leerte por aquí.

    Sí, yo también soy más de cartelera silente, pero al final acabo viendo de todo.

    Las polémicas no está mal conocerlas también, si uno tiene tiempo y ganas.

    Curiosidad sigo teniendo por el cómic y muy cierto lo que dices de la peli de Ang Lee, definitivamente, otro tipo de historia, centrada en otro tipo de emoción.

    Saludos.

    Me gusta

  3. Entre la decepción mayúscula y la incomprensión me encuentro una vez vista la cinta. Tres horazas para contar lo que a duras penas llega a historia de amor. Y digo a duras penas porque de emoción hay poca (emoción tipo Los Puentes de Madison, por citar algo) y sí mucha carnaza desde lo que creo, es un punto de vista masculino y heterosexual. Tengo la sensación de que ha dado mucho que hablar por su contenido de sexo explícito, y eso dice muy poco a favor de la crítica que la ha puesto por las nubes, no sé muy bien en base a qué valores.

    Sí empatizo con los berrinches finales de las dos protagonistas, pero ya se sabe que el dolor ajeno provoca sensaciones intensas incluso en las producciones más mediocres. Por otro lado, entiende el director los mecanismos básicos de la elipsis? Algunas transiciones son hasta patosas.

    Me gusta

  4. P.: Masculino, heterosexual y estereotipado sin vergüenza ninguna. Hace ya tiempo que la vi y puedo garantizarte que va a aguantarte poco en la memoria (por suerte).

    Creo recordar que el montaje era más bien austero, sí, pero tal vez pretenda con ello dar un toque estilístico que recuerde a las viñetas de un cómic, que a veces también son abruptas o “patosas” como tú dices. Visualmente, no la recuerdo tan mal…

    En cualquier caso, no la recomendarė demasiado.

    ¡Saludos y nos vamos leyendo!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: