An American Swan in Paris

An American Swan in Paris. Arantxa Aguirre. 2011

Sistema nervioso

¿Qué siente un bailarín cuando sale a escena? ¿En qué se concentra cuando ensaya, cuando estrena un ballet, cuando afronta valientemente un imprevisto?. Para Kathleen Thielhelm, es como si uno tuviera que concentrarse “en nada” debido a la oscuridad del espacio y el resplandor de los focos.

El bailarín profesional, aunque acostumbrado a cambios rutinarios y modificaciones de última hora y hasta el último segundo antes de pisar las tablas ante el público, sigue pasando nervios y muy probablemente sea debido a ellos que tienen lugar los mejores momentos del espectáculo en vivo. Todo amante de la danza lo sabe y procura no perdérselos.

Arantxa Aguirre, en su incesante labor de creadora de mensajes audiovisuales que comuniquen a la audiencia con el mundo del ballet, gracias a su buen hacer saltando fronteras invisibles entre la danza y el público que no la conoce, y a través de la puertas que en ellas abren sus documentales, ha hecho posible que todos puedan llegar a las clases, a los escenarios y al patio de butacas con curiosidad y lo más importante: que de ellas regresen con satisfacción.

An American Swan in Paris llega ahora a la plataforma FEELMAKERS después de dos años desde su producción. Un documental de poco más de 30 minutos, “recortado” a partir de fragmentos que se grabaron para otro mucho más extenso, dedicado al regreso de la Compañía Béjart Ballet Lausanne a la Ópera de París, tras la muerte de su fundador.

Igual que un bailarín cuando se prepara para su actuación sobre el escenario, An American... nos pone en antecedentes para la otra historia y aprovecha la circunstancia de Kathleen Thielhelm. Ella sustituyó a su compañera en el día de la première y aunque no era capaz de concentrarse más que en nothing, pese a los nervios y el miedo de pisar con tanto respeto las tablas del Palais Garnier, lo logra de manera brillante.

De nuevo esa cámara invisible de Aguirre es la que respira con los esfuerzos de los intérpretes, la que los acompaña en el ejercicio rutinario y en la sorpresa.

La pieza “Webern opus. 5” se explica por sus bailarines como un ejercicio desnudo y real, desprovisto de adornos y trajes. Ejecutar los movimientos de esta coreografía implica no sólo un conocimiento y comprensión exhaustivos de la melodía (disonante y confusa, además)sino también una compenetración con la pareja que vaya más allá de la coordinación y la memoria; han de mirarse y sentirse como explica Kathleen, “la otra mitad” del otro.

Ese es el ballet con el que se estrena ella en París, de casualidad y con muchos nervios.

Afortunadamente había alguien con sensibilidad, buen gusto y empatía hacia la danza, que estaba al otro lado del objetivo para registrarlo y contárnoslo.

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