L’Apollonide. Souvenirs de la Maison Close

L’Apollonide. Souvenirs de la Maison Close (Bertrand Bonello, 2011)

Terciopelo verde

A la esperanza la pintan del mismo color que a las espinacas, que al musgo, como la hierba recién cortada o las esmeraldas: verde.

La naturaleza en su estado pleno y fresco, es igual de verde, con vida propia, creciendo y floreciendo saludable.

Sin embargo, el estado de descomposición de toda materia antes viva, también nos enseña que lo verde es un color con dobleces y dobles lecturas.

Las prostitutas de L’Apollonide son entes vivos condenados a pudrirse entre las tapicerías verdosas de esa mansión en la que trabajan. Son criaturas sin esperanza, hermosas mujeres que transmutan en monstruos. Como aquellos juguetes que un niño abandona cuando ya no los quiere, o los destroza porque ya sólo se aburre con ellos, las chicas de la casa de los placeres son víctimas de su propia clientela y se ganan el pan con la misma mano que las conduce a la muerte. Viven rodeadas de un color que nada tiene que ver con la esperanza y que está mucho más relacionado con la falta absoluta de ella.

L’Apollonide ofrece una visión de carne que no es fresca, pero que se conserva viva para ser explotada y lo hace a través de contrastes drásticos con efectos devastadores para la retina: ellas son bellas mujeres que comercian con sus cuerpos y que se venden a cualquier caballero que quiera pagar por ellas. Sus vestidos son igual de bonitos, atrezzo idóneo para el ambiente exquisito que se pretende en esta maison close del título, pero huelen a moho.

Chocan especialmente las estéticas visual y musical, en esta historia que persigue estados de ánimo definitivamente incómodos: el sonido del rock underground los 70 acompaña los bailes melancólicos de unas muchachas que existen a medio camino entre el ocaso del siglo XIX y el amanecer del siglo XX. Sabemos que no es posible, nos provoca y nos hace reaccionar.

Lo que estamos viendo, lo que estamos oyendo, es señal de que algo se muere, o que ya está muerto y se está pudriendo. No pierdan detalle del final.

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