El fantasma de la Ópera

El fantasma de la Ópera. Gaston Leroux. Trad. Mauro Armiño. Madrid: Anaya, 1995

El desorden que dejas

No siempre es sencillo incorporarse a un puesto de responsabilidad, emprender una nueva etapa y llevar las riendas. En ocasiones, la llegada de lo nuevo trae consigo el descubrimiento de lo viejo, lo oculto y latente, lo que no se había terminado de marchar: una sorpresa compleja.

Aferrado con vehemencia a la hipótesis de que el pretendido “fantasma” existió de verdad, Gaston Leroux levantó, de un modo muy semejante a como hiciera el arquitecto Charles Garnier con el susodicho edificio de la Ópera de París, una novela monumental: si en el caso del edificio fueron causas ajenas a la voluntad de los constructores (la presencia de un afluente del Sena bajo el solar en que se iba a edificar el Palais obligó a que drenasen el terreno con un lago artificial y montasen nada menos que cinco pisos de galerías antes de edificar la sede del ballet y la ópera parisinos) en el caso literario, Leroux pone piedra sobre piedra hasta armar la historia de un marginado social (talentoso pero feo como un dolor) que se enamora de una cantante, la secuestra, le da lecciones y mantiene atemorizada a la troupe al completo de la institución Académica.

El fantasma de la Ópera tiene, además, la peculiaridad de narrarse por una voz extradiegética y francamente guasona, una voz que asume la responsabilidad historiadora y documentalista de los hechos que narra (constantemente puntualiza con comentarios al pie, detalles de las conversaciones mantenidas con el “antiguo director de la Ópera, Monsieur Gailhard”) e intercala notas y relatos de ciertos personajes que intervienen en la narración.

El punto de partida es el relevo en la dirección de la institución y la entrada al cargo de un escéptico que no puede comprender cómo es posible que un “fantasma” a quien nadie ha visto nunca mantenga extorsionado al personal del teatro y lo soborne, como lo hace, para asegurarse un palco todas las noches y una retribución económica mensual.

Un clásico de aventuras envuelto en tafetanes y cretona que cuando alcanza el desenlace obliga al lector a debatirse entre la lástima y el terror. Normal que desembocara en tantas adaptaciones audiovisuales, lo pide a gritos.

Para todo lo que tiene que ver con el misterio constructivo del edificio recomiendo mucho esta página.

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