Contra el fanatismo

Contra el fanatismo. Amos Oz, trad. Daniel Sarasola Anzona. Madrid, Siruela, 2016

Antídoto

Promete Amos Oz desde el propio título de su ensayo (una agrupación de tres conferencias impartidas en Alemania en el año 2002) que un fanático puede curarse.

Ojalá, Amos.

How to cure a fanatic es un  esperanzador texto que compone, con trocitos de sarcasmo y buenas intenciones, la teoría de que cualquiera puede combatir al fanatismo con una buena dosis de empatía, sentido del humor hacia uno miso y curiosidad.

“En mi vocabulario, la guerra es terrible pero el mal supremo no es la guerra sino la agresividad. Si en 1939 el mundo entero excepto Alemania hubiera mantenido que la guerra era el peor de todos los males del mundo, entonces Hitler habría sido el señor del universo hasta ese momento”.

Parece que no se puede estar en desacuerdo con unas ideas así, porque están bien expuestas y porque se expresan desde la honestidad de quien asegura que “escucha a las personas y se gana la vida con ello”. No hay nada que objetar, así deberíamos funcionar todos pero la realidad es que muy pocos se suman al engranaje.

Contra el fanatismo recorre las circunstancias del conflicto palestino-israelí tal y como se encuentran en la actualidad, sin aclaraciones previas y prácticamente sin propuestas de resolución. Según Amos, lo cierto es que no las hay, que es un conflicto que no podría resolverse con la victoria de ninguno de los bandos enfrentados sino más bien con la aceptación de las razones y motivos del otro, esto es: con empatía, con sentido del humor y con curiosidad.

Igual que hacía Sacco en sus novelas gráficas, si se habla de ello no es para explicar cuál sería la mejor solución sino para constatar que el problema es el que es, que su origen se remonta al de la propia civilización y que ahí sigue, derramando sangre, odio y desesperanza.

Podemos verlo con ojos tolerantes y para ello, reconocer que a todos nos atrae la idea del mal, desde siempre, que todos  en ocasiones nos dejamos llevar por el fanático que llevamos dentro para quien el fin justifica siempre los medios y que está convencido de que los demás le traicionan cuando cambian de parecer.

Quizás podamos curar a un fanático que se niegue a hacerlo, la cuestión es si nosotros queremos reconocernos en él.

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