Una insolencia

Una insolencia; Marcos Abal; Madrid; Libros del K.O.; 2012

El fútbol según Marcos

Ya sé que no cuela. No voy a engañar a nadie: no es que ahora vaya de futbolera por la vida; sigo siendo yo, que detesto el fútbol y huyo de los partidos televisados, retransmitidos o sometidos a debate como quien escapa de la peste. Pero pienso que hasta Javier Marías ha escrito sobre el tema y que tan terrible no ha de ser.

Una vez, Javier Marías hizo que me enviaran un libro que él mismo me había dedicado con su pluma en la primera página. El ejemplar es una reliquia que me observa todos los días desde el estante de mi escritorio. Yo lo miro cuando me siento a redactar y él me devuelve cómplice el gesto.

En este caso tuve que mendigar la dedicatoria pero quedé igual de agradecida. Aunque una no quiera, con eso la tientan a seguir leyendo.

El fútbol, o ese legado entre hijos y padres, inescrutable para tantas hijas y madres (aunque no para todas) que pasiones remueve y dineros produce, es la columna vertebral del texto de Marcos Abal para la colección “Hooligans Ilustrados” de la Editorial Libros del K.O. . Una insolencia es el Barça y sus jugadores más populares, sus entrenadores y los efectos derivados de los mismos en el escritor, una vez más: dueño y señor de hasta la última palabra publicada. Valor y coraje.

Porque se puede contar una historia y contar un cuento, hablar por los codos, vomitar expresiones que a nadie le interesan o cincelar pensamientos con la limpieza de un escultor, pero Marcos es rotundo y chulesco, como un aforismo. El libro, que regala un sentido nuevo, nunca antes tan acertado para la expresión “de bolsillo” (tan chiquitico que cabe en el trasero de unos leggings talla 38) pasa por su infancia mirando a su madre mientras cocina y a su padre, mientras lo lleva a ver partidos al campo. La niñez así dibujada hasta parece ficticia, pero una sonríe, se deja llevar y lee.

Las cosas, que son como son y no como nosotros queramos que sean, se leen como Marcos quiere que las leamos.

Así las largas horas mirando al techo durante la adolescencia conmueven al lector y da igual que no simpatice con el Barça, porque es sólo un equipo de fútbol, el segundo personaje de la historia, la suma de Romario, Ronaldo, Ronaldinho, Maradona, Cruyff y hasta Van Gaal, la canonización de Messi… fútbol en definitiva, de aquél que no participo.

Seguiré sin tomar partido. No seré yo la que se desgañite animando a ningún club después de esta lectura, pero ha sido divertido echarle un vistazo.

Ahora ya tengo dos libros que me miran desde lo alto de la estantería. No sé si se van a llevar bien. Creo que no son del mismo equipo.

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