Café Society

Café Society. Woody Allen, 2016

Los becarios de Woody

Una persona cercana y sabia de mi entorno, sostiene la teoría de que últimamente, a Woody Allen le hacen las películas los becarios. Igual que una gran multinacional que se apoya en personas jóvenes y cualificándose (porque aún no han tenido experiencia laboral suficiente para estar ya “cualificadas”) que se toman su trabajo en serio y se aplican para agradar a sus jefes, el cine de Woody Allen ha venido sosteniéndose en los últimos años por clichés de sí mismo. Como sucede en las grandes multinacionales, a veces se cuelan y hay que echarles la culpa a ellos, los chavales explotados que por muy devotos de su profesión que sean, aún no son como sus jefes.

El jefe, acaba diluido en su propia marca. Los orígenes que le dieron nombre y reputación son una sombra eclipsada por el trabajo presente: facilón, hueco, estereotipado y mentiroso.

Es una teoría que apoyo, especialmente, después de ver la última de las creaciones de la factoría “Woody Allen y pupilos”.

Café Society, al igual que Irrational Man, Magic in the Moonlight, To Room with Love o You Will Meet a Tall Dark Stranger (por citar sus pifias más recientes desde mi humilde y picajoso punto de vista, que otras las perdono y defiendo) usa y abusa de un estilo suyo demasiado masticado, como construido con las gracias, las desgracias y los sarcasmos de su cine original (humor autocrítico, drama desencadenado por el destino fatal…) pero explicado para no pensarlo demasiado.

Así, volviendo a la teoría de los empleados precarios a la que antes me refería, tenemos unas historias en las que sobre todo, llaman la atención los actores por encima de los personajes, independientemente de lo mejor o peor ajustados que estén a sus interpretaciones (“da igual, tú ponlo que tiene gancho últimamente… es guapo, es popular, quieren verlo”). Hay que creerse lo que se cuenta en sus historias, aunque se escoja a actores que chirrían como una puerta mal engrasada (entre ellos y con el personaje que se les asigna) aunque no se cuente nada y se superpongan historias paralelas a la trama principal que nada tienen que ver con el conjunto de la historia.

Aunque ya no se identifique qué tipo de historia se nos está contando.

Ochenta años y empeñado en estrenar una película por año. Supongo que así no hay quien mantenga el ritmo. Tal vez debería pensarse lo de sustituir el comercio al por mayor por una producción a pequeña escala y más selectiva.

Aunque si lo hace, tal vez se nos dé por pensar un poco más en su vida personal y menos en sus trabajos y entonces, Woody, ahí si que la cagamos. Si no me crees a mí, que te lo cuente Polanski.

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