A Perfect Day (Un día perfecto)

A Perfect Day (Un día perfecto). Fernando León de Aranoa, 2015

Hanging on

Hola Fernando ¿qué tal estás? No imaginas, no tienes idea de lo que me alegro de verte de nuevo por aquí, con tus cosas en la pantalla. Me hace muy feliz reencontrarme con tu manera de contar las cosas.

A pesar de los cuentos con los que recientemente has querido sorprendernos o quizás, precisamente por culpa de ellos, el caso es que te echábamos de menos por el cine, todos a los que nos tienes enganchados y colgando de la cuerda de tu perspectiva de las relaciones humanas.

Así que por fin, asisto a esta nueva entrega tuya, a este cachito de emociones con el hilo conductor trazado por Paula Farias, en una novela que desconozco. Me siento ante tus personajes y descubro que esta vez son de los que vienen de fuera, o quizás más bien sean de los que tú vas a buscar fuera, mejor dicho: te has ido a por Tim Robbins y a por Benicio del Toro ¿cómo no iba a seguirte hasta la sala de cine, amigo? Si es que me provocas y me tientas, tiras de la cuerda y me arrastras con ella hasta la butaca.

Me enseñas una jornada bastante particular, configurada por tres hombres, dos mujeres, un niño, un balón y varias vacas (vivas y muertas) me trasladas hasta 1995 y al ambiente hostil e incierto del conflicto de los Balcanes recién “resuelto” sin mucha solución.

¿Qué te propones? ¿Emocionarme con golpes musicales que me sacan de contexto y me arrancan la sonrisa? Tal vez te pases un poco con ellos: quizás me sobren de tan buenos que se pretenden todos, tantos y tan seguidos. Tengo que decirlo, amigo: los que nos apreciamos, nos decimos las verdades ¿o no?

Igualmente te digo que no sólo con la música me has sacado de mis pensamientos, algo revueltos últimamente (todo sea dicho) sino también con esa metáfora de las negociaciones internacionales en tiempos de guerra que tan clara y tan elegantemente has trazado con sólo un niño y un balón. Así es como me gustas, así te recordaba, desde hace ya veintiún años cuando te vi por primera vez en un delirante cortometraje que viajaba por las pescaderías de Antón Martín mediante ruidosas alarmas llenas de luz.

Cuídate mucho y espero que volvamos a vernos pronto

Oh, it’s such a perfect day…!

Un abrazo de tu más fiel espectadora.

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