Una rosa para Soler

Una rosa para Soler. Arantxa Aguirre, 2014

Mensaje en una pantalla

Ayer me quedé con ganas de dar las gracias. No tuve ocasión, no hubo tiempo ni oportunidades “reales” de hacerlo. Ayer, asistí al estreno mundial de Una rosa para Soler en la Cineteca del Matadero de Madrid y considero culpables de mi desdicha tanto a la afluencia masiva de personas como a la emoción paralizadora de la situación.

Hoy sin embargo, tengo tiempo y tengo el espacio para contar las cosas buenas en las que ayer sentí que participaba: el documental de Arantxa Aguirre dedicado al misterio sin resolver de la prolífica creación musical del Padre Antonio Soler y Ramos, compositor español del s. XVIII, es un joya y como tal, debe disfrutarse y preservarse.

Narrado con ese estilo característico de la directora, que vuelve a la cámara invisible desde que inicia su historia hasta que termina y se apaga, Una rosa… plantea las dificultades de interpretar hoy en día las piezas escritas por este autor tan ajeno al mundo en el cual vivía. Ellas transmiten un estado de ánimo que sobrecoge y que es intrigante porque a la vez puede convertirse en algo alegre, mundano y bien poco esperado de un religioso del siglo más esplendoroso de la Historia del Arte en España.

Las originales composiciones para órgano o clave se trasladan al piano gracias las manos de Rosa Torres-Pardo y sus letras suenan paralelamente a través de los quejidos flamencos de Rocío Márquez. El Cuarteto Bretón se suma a los ágiles y nerviosos dedos de la pianista y el resultado consigue agitar el espíritu de quien se sienta ante la pantalla. Es bien cierto que no se trata de una sala de conciertos, que el sonido no es el de la música en vivo y que al fin y al cabo lo que vemos y oímos es una grabación (de muy alta calidad) pero el mensaje nos llega, se hace posible, nos toca a todos.

Para llevar todavía más lejos la sensibilidad del compositor, la Compañía Nacional de Danza interpreta fragmentos de sus quintetos: José Carlos Martínez “vuela” junto al piano de Rosa Torres-Pardo y son los brazos y las piernas de Lucía Lacarra quienes nos hablan de una música que casi alcanza el firmamento, las nubes y a los pajaritos a quienes parece que quiere imitar. Una danza “de elevación”, poco pegada al suelo y más elevada al cielo.

Así que celebro la oportunidad regalada de verme ayer allí viendo aquello. Mi sorpresa, no fue sólo la noticia de la existencia de Antonio Soler y de su producción musical, no fue sólo la armonía de sus notas ni la tristeza y el misterio de su historia: el gran descubrimiento para mí ha sido la elegante presencia de Rosa Torres-Pardo, “bailarina” del teclado y vehículo de transmisión perfecto del abanico de sentimientos presentes en las partituras del compositor.

Este lunes, este martes y este miércoles en la Cineteca del Matadero de Madrid, Una rosa para Soler. Todo un placer.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: