Tarde de perros (Dog Day Afternoon)

Tarde de perros (Dog Day Afternoon) Sidney Lumet; 1975.

Si algo puede suceder mal, sucederá

Que la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla, cuentan. La mala suerte le ronda a cualquiera, no se salva nadie. Para algunos estrellados, que ni estrella han encontrado en su trasero al nacer ni la conocen, lo de las desgracias en cadena es casi una perogrullada puesto que no conciben la existencia sin ser puro encadenamiento de infortunios y lo bueno ni siquiera existe para ellos.

Esos son los que protagonizan la virtuosa Tarde de perros, los mismos que una tarde del mes de agosto de 1972 tuvieron la mala pata de decidir robar un banco de Brooklyn, sin tener ni puñetera idea de cómo hacerlo. Y así les fue.

Syd Field utiliza el guión de esta película en su Libro del guión (Screenplay : The Foundations of Screenwriting, 1979; trad. Marta Heras; Madrid; Plot Ediciones; 1995) como ejemplo magistral para explicar y comentar cómo se ha de distribuir la tensión y el ritmo en una película. La acción no es algo que surja por generación espontánea sino que se trabaja y se machaca ante la hoja en blanco. Con resultados como éste, bien merece la pena el esfuerzo.

Con una duración aproximada de dos horas y un escenario que apenas traspasa las cuatro paredes de una sucursal bancaria, la película mantiene en vilo al espectador gracias a la muy bien repartida dosis de acción y sorpresa que va soltando cada trenita o cuarenta minutos. Invito a hacer la prueba.

Si en anteriores entradas a este blog mencionaba la carga simbólica de la expresión “día de perros”, aprovecho la ocasión para acudir a ella y considerar que se repite en el caso del título de esta película: la canícula atrapa y persigue a los personajes que están dentro de ese banco y nosotros, ventilados espectadores, no hacemos otra cosa que verlos transpirar y deshidartarse según se acerca el desenlace.

Una película sorprendente, con una de las más conmovedoras interpretaciones de Al Pacino (si es que tiene alguna que no lo sea, y alguna habrá aunque a mí no me conste: adoro a este actor) que nada a braza en las turbias aguas temáticas de la intolerancia social, el prejuicio, la empatia y cómo no, también del amor.

Que nadie se la pierda.

3 comentarios sobre “Tarde de perros (Dog Day Afternoon)

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  1. Ya me encantó Sidney Lumet cuando lo conocí hace unos años por una de sus últimas películas, Declaradme culpable. Pero con esta, es una obra sublime tanto con los actores como en la dirección. Muy recomendable, y muy buena crítica.

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