Hasta que llegó su hora

Once Upon a Time in the West (Hasta que llegó su hora) Sergio Leone. 1968

El comienzo

Qué mejor manera de arrancar con fuerza un film sobre el Oeste, el cual además, pretendidamente se considera “crepuscular” o “definitivo” por sus creadores, que concediendo al sonido y a la imagen el protagonismo fundamental, al margen de diálogos tradicionales. C’era una volta il West se inicia sin palabras: los personajes aparecen en medio de la escena e irrumpe la acción. Tal y como menciona Michel Chion, Leone intentó “crear esta dilatación del tiempo prescindiendo de música y sirviéndose únicamente, en la banda sonora, del periódico chirrido de una veleta o de una noria […] la situación del guión- afirma- una larga espera inactiva, se eligió para justificar la inmovilidad de los personajes” (Chion, Michel; La audiovisión. Un análisis conjunto de la imagen y el sonido; Barcelona, Paidós; 2009).

A continuación se comentan algunos aspectos fundamentales del metraje, en relación a sonido e imagen, comprendidos entre el minuto 00:04:25 y el 00:09:57.

00:04:25
La escena se refiere a una estación de tren aislada en medio del desierto. Un plano americano en cámara fija muestra a uno de los personajes sentado sobre el canalón que transporta agua desde el molino, mientras moja las manos y se quita el sombrero. En sobreimpresión se suceden los títulos de crédito (que acompañarán cada una de las secuencias durante estos primeros 10 minutos analizados, valiéndose de diferentes tipos de desplazamiento por la pantalla). Como sonido acusmático y fuera de campo relativo, activo, identificamos el chirrido de una veleta azotada por el viento.

00:04:40
Plano medio de otro de los vaqueros balanceándose en una mecedora y cubriendo la mitad superior de su rostro con un sombrero. Al sonido de la veleta antes mencionado, se suma el crujir de la madera del asiento (sonido de tipo “in”) y el repiqueteo del taquígrafo, al igual que en el caso de la veleta, de tipo acusmático, fuera de campo relativo y activo. Casi inmediatamente, este sonido pasa a ser “in”, cuando además de mostrarse al personaje del anciano taquillero recluido en el cuartucho contiguo, se aporte un plano general de la máquina en cuestión, seguido de un primer plano del rostro del vaquero, impaciente y molesto por el ruido, que lanza una mirada de desdén hacia el aparato y lo desconecta con un tirón de cables. Con ello se interrumpe, no sólo el repiqueteo, sino también el chirrido de la veleta.

00:05:31
La toma de nuevo en cámara fija, ofrece un plano medio del tercer vaquero, de espaldas, bajo el porche de la estación y abanicándose con su sombrero, apoyado en una columna. Ya no se escucha la veleta intermitente, sino un sonido “territorio”, compuesto por el ocasional graznido de aves y el zumbido del viento.

La secuencia continúa con un plano medio del mismo personaje con la vista fija en el horizonte. Un sonido acusmático, fuera de campo relativo y activo, centra de nuevo la atención del personaje, y con ella se suma la del espectador, al verlo alzar la mirada. Viene inmediatamente después un primer plano en detalle, contrapicado de la gotera que se encuentra sobre él. El primer plano del vaquero colocándose el sombrero y serenando sus facciones, da a entender al espectador que dicha circunstancia, no es en absoluto un problema para un hombre de sus características.

00:05:56
De vuelta al primer personaje, ahora se trata de un plano americano que lo ubica en el mismo espacio del comienzo, pero desde un punto de vista diametralmente opuesto, es decir: al otro lado del canalón, encuadrado a la izquierda de la pantalla, con las vías del tren y el paisaje montañoso al fondo, en contraposición a la secuencia inicial, que situaba al vaquero en el ángulo derecho y con la estación de tren a sus espaldas.

El personaje sigue jugando con el agua y se escucha el sonido “in” del reflujo en contacto con su mano. Un perro aúlla quejumbroso en acusmática, fuera de campo relativo, activo y el vaquero se vuelve; es entonces cuando vemos aparecer al animal y dicho sonido pasa a ser “in”.

En un efecto de puntuación simbólica, el personaje se estallará los huesos de la mano, con un gesto característico y descriptivo de su rudeza y brutalidad.

00:06:17
Se abre el plano con el rostro del segundo vaquero intentando dormir en la mecedora: el primer plano introduce de un modo persistente el sonido acusmático relativo y activo de una mosca zumbando en su oreja. La contracción de los músculos faciales del actor, así como su mirada, que parece perseguir sin éxito el vuelo del insecto, contagian al espectador de una sensación ansiosa y crispante, pese a tratarse de una cámara fija, sin efectos de movimiento alguno; durante 45 segundos, el personaje resoplará sobre ella sin lograr espantarla.

00:07:02
Otra vez el mismo plano del personaje que hace crujir sus nudillos y salto al primer plano anterior, con el vaquero que dormita molesto por la mosca: resopla sobre ella y confiere a este sonido “in” una intensidad mayor que la real.

00:07:34
Primer plano de la gotera, seguido del primer plano con cara indolente del personaje que está debajo. En un plano detalle vemos el ala de su sombrero sobre la que van cayendo las gotas, que chapotean sutilmente: el sonido del chapoteo acompaña a la secuencia desde este momento y es diferente del anterior, puesto que ahora hay agua acumulada.
Vuelve a sonar la veleta.

00:07:40
Un zumbido intenso ambienta el primer plano del vaquero en la mecedora; en el momento en que cesa el sonido, la imagen refleja un nuevo plano anticipado por la mirada del personaje: la mosca se ha posado en el lado izquierdo del asiento y, al igual que sucedió antes con el sombrero y la gotera, la expresión del vaquero da a entender que ha tenido una idea. Combinado con un primer plano del insecto trepando por la mecedora, vemos “onscreen” el cañón de la pistola ante la cara del personaje, y en un efecto de síncresis especialmente relevante, el personaje lo incrusta sobre la mosca, y lo oímos chocar contra la madera del asiento. El zumbido es ahora más intenso, y el plano detalle se abre poco a poco, con un zoom en retroceso hasta que abarca de nuevo el rostro en primer plano del vaquero; ahora sostiene la pistola y tapa el cañón con un dedo mientras lo acerca a su oído. La mosca es por tanto su prisionera. Se acomoda en el respaldo y suspira aliviado.

00:08:50
El primer plano del vaquero balanceándose con su pistola al oído introduce un nuevo sonido acusmático: el silbido de la locomotora que se acerca y con ella, el mayor interés de los protagonistas. Es por esto que el zumbido deja de escucharse y, en el minuto 00:08:54 el protagonismo absoluto se cede a la llegada del tren; el sonido “in” se refuerza con un primer plano contrapicado del vagón imponente y amenazante, que “pasa por encima” de la cámara a toda velocidad.

00:09:53
El vaquero bajo la gotera aparece en primer plano. Ya no se escuchan caer las gotas y tan sólo se adivina el traqueteo de la locomotora, como sonido ambiente y a lo lejos. El personaje se ha quitado el sombrero y lo hace descender, cubriéndole la cara; un sonido “in” reforzado de agua que se escurre, acompaña a la imagen en la que el hombre sorbe desde el ala del sombrero, el agua recogida durante ese espacio de tiempo. Aparta a continuación el sombrero/vaso improvisado y sonríe satisfecho. Nótese que indirectamente, con el detalle del agua recogida, se aporta información útil acerca de la cantidad de tiempo transcurrido, o tiempo de espera de los protagonistas.

00:09:19
Primer plano del personaje con la pistola en su oído: el sonido ambiente sigue siendo el del tren, pero ahora se mezcla con el zumbido. Poco después el vaquero libera a la mosca y el zumbido desaparece.

00:09:29
Primerísimo plano del vaquero ante el canalón, con las vías del tren como única referencia a sus espaldas y el sonido “in” de la locomotora, increscendo y tomando por tanto progresiva posesión de la escena.
00:09:35
Primer plano de uno de los personajes cargando su escopeta. El sonido sincrético coincide ahora con la violencia latente ene le ambiente: los tres están esperando a alguien que llega en ese tren, para matarlo.

Se suceden dos primeros planos de los personajes mirando al vagón mientras se acerca, y un plano general del tercero, ya levantado de su asiento, buscando el arma en su cinturón. La cámara se gira en panorámica hacia la izquierda, y el vaquero avanza dando unos pasos, al tiempo que la locomotora va frenando.

00:09:57
Un plano general del tren que alcanza su destino, comprende asimismo a los tres personajes que caminan hacia su encuentro. El sonido ambiente del traqueteo se complementa con las campanadas características del momento de llegada del tren a la estación.

Asimismo, es significativo destacar que esta secuencia, rodada con precisión matemática, confiere al comienzo del film un tono muy “literario”, en tanto que sus tres personajes son descritos al detalle, sin por ello utilizar diálogo alguno. Tal y como sucede con el modo tradicional del narrador omnisciente, la cámara hace las veces de “contador de historias” y retrata a los actantes con un resultado de lo más preciso y efectivo.
Es evidente que esta secuencia ha marcado graves influencias a lo largo de la Historia del Cine, en multitud de obras, pero creo necesario mencionar la reciente película de Paul Thomas Anderson There Will Be Blood (2007) como ejemplo claro: en sus minutos iniciales, el espectador se siente sobrecogido por una ausencia absoluta de diálogos y, sin embargo, la acción avanza y es intensa. Nada nuevo bajo el sol.

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