A Vindication of the Rights of Woman

A Vindication of the Rights of Woman. Mary Wollstonecraft, 1792. Penguin Classics, London, 1985

Calcetines azules1

1Las componentes de la «Blue Stockings Society» (fundada unas décadas antes de la publicación del texto de Mary Wollsotonecraft) se reunían para debatir sobre literatura, educación e inquietudes intelectuales varias. Para Mary, su labor fue insuficiente1

En 1792 el tema de animar al conocimiento y la curiosidad a las mujeres se practicaba poco. La revolución francesa iba a hacer que las diferencias sociales saltaran por los aires en menos de diez años desde la publicación de A Vindication… pocas habían tenido acceso a ese pensamiento crítico que estaba tan en boga y Mary Wollstonecraft era una de ellas.

«Hence we deduce a third consequence from the different constitutions of the sexes, which is that the strongest should be master in appearance, and the dependent, in fact, on the weakest, and that not from any frivolous practice of gallantry or vanity of protectorship, but from an invariable law of nature, which, furnishing woman with a greater facility to excite desires than she has given man to satisfy them, makes the latter dependent on the good pleasure of the former and compels him to endeavour to please in his turn, in order to obtain her consent that he should be strongest -‘what nonsense!'»

Dice Mary (Wollstonecraft), respecto a este texto de Jean-Jacques (Rousseau) que «¡menuda estupidez!» y puede que se quede corta.

Si no hubiera escrito yo una novela ambientada a mediados del siglo XIX, en donde el personaje central compone un libreto para un ballet que bebe directamente de rancias creencias heteronormativas como ésta, a saber: que los encantos femeninos provocan deseos irrefrenables en el hombre y que, si éstos no se domestican debidamente, pueden volverse contra él y constituir una amenaza (las willis, esas diablillas vengativas) me sorprendería al leerlo.

Y me sorprendo, pero menos.

Uno de los muchos aspectos curiosos de A Vindication… que se pretendía primera parte de algo que jamás llegó a completarse debido a la muerte abrupta de la autora, es que se atreve a equiparar la mentalidad de la mujer privada de una educación apropiada, con la de un joven soldado: ambos obedecen ciegamente y ninguno se plantea nada más allá de la autoridad tiránica que los gobierna.

Así que, cuidado, porque la reciente moda de inculcar en las mentes femeninas la importancia de cuidarse «por dentro y por fuera» es también una forma de dominación y, casi me atrevo a decir, una tiranía consentida. Abramos Instagram y observemos: son mujeres las que practican journaling y «agradecen» por escrito cada mañana todo lo que tienen en su libreta; son mujeres quienes controlan y comparten aquello que comen en un día tomando consciencia de lo saludable que es su alimentación, mujeres que entrenan y fortalecen sus músculos con tendencia a perder colágeno, flexibilidad y masa. Mujeres para quienes lo prioritario es cuidar de sí mismas, mejorar y buscar la felicidad.

Pero Mary, hace casi trescientos años, nos advierte:

«A man when he enters any profession has his eye steadily fixed on some future advantage (…) and, full of his business, pleasure is considered as mere relaxation; whilst women seek for pleasure as the main purpose of existence.»

Y sí: las mujeres casi trescientos años después de que Mary escribiera esto, tenemos la presión de mejorar en nuestros objetivos profesionales y la superación es un instinto bien considerado; la ambición se aplaude, pero ¿Qué mejor forma de contrarrestarla que aplicando una correcta rutina de skin care en nuestro rostro o pagando por una buena manicura? Los caprichos del bienestar físico y emocional para nosotras ¡démonoslos todos!

¿Y para ellos?

Mary trabajó como institutriz durante varios años y ello le proporcionó una perspectiva sobre el modelo de educación femenina bastante confiable: atender a lo superficial para no profundizar en otro tipo de necesidades y dejar de nutrirse con conocimiento que confiera, no «poder sobre los hombres», sino poder sobre sí mismas.

«I do not wish them to have power over men; but over themselves.»

Animo a seguir en youtube la clase de filosofía que el profesor Adam Rosenfeld imparte desde la University of North Carolina sobre A Vindication… porque obliga a discurrir al personal sobre presente y pasado, pero sobre todo presente ya que todo esto de lo que habla Mary está volviendo (si es que alguna vez se fue del todo) y es terrorífico.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑