Nostalgia de otro mundo. Ottessa Moshfegh. Trad. Inmaculada C. Pérez Parra. Barcelona: Alfaguara, 2022
Incidencia puntual
Completo la lectura de todo lo que se ha publicado de Ottessa Moshfegh con los relatos contenidos en Nostalgia de otro mundo. Ya no me queda nada y tampoco hay nada más a lo que pueda enfrentarme ahora mismo por falta de tiempo, concentración y causas diversas.
Me llega, pero no me sobra.
Uno de los personajes en uno de estos relatos siente esa nostalgia de lo desconocido a la que se refiere el título, esa añoranza de otra existencia, de otro mundo. Al leerlos todos se atraviesa una sensación que ya es familiar para quienes hemos leído a la autora, la de la extrañeza y la repulsión que son, sin embargo, tan atractivas. En las historias de Ottessa Moshfegh queremos a aquellos que nos caen mal y suscribimos las ocurrencias más bizarras porque ¿por qué no? Quienes las tienen no están tan equivocados, o no al menos en la ficción creada por la autora, en ese otro mundo suyo donde lo más interesante es siempre lo más censurable.
He leído Nostalgia de otro mundo en un par de semanas de viajes en tren de cercanías: relatos de ida y vuelta, de espera por retrasos causados por incidencias ajenas a la Compañía, puntuales y que se estimaban en más de quince minutos, de pruebas de megafonía, de avisos de llegada de trenes sin parada para, por favor, no acercarse a las vías. En cada uno de esos viajes y esas esperas yo abría mi libro y me encontraba con narradores de cinismo insultante, personajes que después de alardear de su estatus social de pronto se morían, otros que espiaban a sus vecinas o se obsesionaban con personas poco recomendables.
Añoro yo también otro mundo en el que poder descubrir a Ottessa de nuevo. Lo echo de menos y, por si acaso, no me acerco a las vías.

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