María (y los demás)

María (y los demás). Nely Reguera, 2016

Karma Chameleon

Hubo un tiempo en el que llegar pronto a la sala de cine significaba pillar al menos un par de tráilers de las películas por venir. Ahora eso ya no pasa, a no ser que se trate de una productora/distribuidora apabullante y poderosa. No fue así este sábado, con María (y los demás), no. En su defecto, los allí puntualmente congregados, deglutimos contra nuestra voluntad los ya habituales anuncios de bebidas gaseosas azucaradas y cuentas de banco sin comisiones. A mi lado, una pareja de señoras de mediana edad, se indignaban (una más que la otra) pero para mi sorpresa, no lo hacían por el continente sino por el contenido:

─A mí que me expliquen qué tiene que ver el “Karma Chameleon” con ING Direct, de verdad. Es que no lo entiendo.

─Bueno mujer, es una música pegadiza, alegre… es lo que les gusta a los jóvenes.

Exacto. No podía estar más de acuerdo. Inevitablemente, me había visto en la obligación de implicarme como oyente en los comentarios y se me escapó una sonrisa. Como la sala ya estaba a oscuras, confié en que no se habrían dado cuenta de mi reacción y siguieron a lo suyo hasta que comenzó la película que todos queríamos ver.

María (y los demás) es una sencilla historia sobre una chica que se desborda en su afán de perfección, pero que aprieta más bien poco en los resultados de sus esfuerzos. A María, que tiene 35 años, escribe y se gana la vida como vendedora de los libros de una editorial de segunda categoría, le ha tocado cuidar de su padre enfermo y seguir con el resto de sus ocupaciones en el proceso vital hacia la madurez.

Lo lleva bastante mal.

María cocina pulpo y sirve la mesa con vajilla de Sargadelos, toma Estrella de Galicia en un bar de la Ciudad Vieja junto a sus amigos, a veces recorta el césped del jardín de su casa y se acuesta con un gilipollas. María se cree imprescindible, pero no lo es.

Rodada en A Coruña, con una pátina de modernismo barcelonés que la verdad, no encaja mucho con el pijerío “coruño” auténtico de mi ciudad, María (y los demás) es sin embargo entrañable, pero pasa desapercibida y no, no es en absoluto imprescindible.

¿O sólo me lo parece a mí?

Me gustan las peleas familiares y la hipocresía de la venta de libros. Me gusta el egoísmo de todos y el ansia de protagonismo de unos pocos. Me gusta el drama cómico que le da Bárbara Lennie a su personaje, dependiendo emocionalmente de quien menos merece atención y si me gustasen las mujeres, diría que me gusta ella, en serio.

Me gusta cómo esta película refleja todas esas cosas, cosas pegadizas y a veces alegres, como la música en algunos anuncios.

Nada más iluminarse de nuevo la sala, se podrán imaginar que me quedé a esperar los ácidos comentarios de la pareja de señoras. Hice bien.

─ Un poco mayor para andar con estas tonterías ¿no?

─ Mujer, ya sabes lo que dicen, que “los treinta son los nuevos veinte”

Pues eso, mucha calma y a escribir.

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