The Retreat

The Retreat. Aharon Appelfeld. London: Quartet Books, 1985

Si yo fuera rica

Ayer fui a recoger un paquete a casa de una mujer a quien no conozco. Una amiga me pidió que le hiciera ese favor puesto que el paquete era suyo y ella se encuentra temporalmente en el extranjero así que accedí sin problemas, porque a las amigas se les hacen los favores y punto.

La mujer en cuestión es hija de una de las artistas más famosas de los últimos cuarenta años en España y sentí curiosidad sincera por acercarme al edificio junto a cuyo portal reluce una placa conmemorativa a la sazón. Llegué allí y el bedel, que deduje que iba a ser mensajero en nuestro intercambio de mercancía, se encontraba agachado y reparando con aceite el mecanismo de uno de los ventanucos inferiores. Me saludó amable e inmediatamente se puso en pie para preguntarme cómo me llamaba, mientras frotaba las manos con una bayeta y esparcía su untuosa suciedad por muñecas y codos.

-Disculpe pero es que esto mancha muchísimo ¿le importaría coger usted misma los sobres? Son esos de allí, si se asoma los verá.

Efectivamente, sobre la mesa de lo que me pareció un despacho muy cuco, el portero tenía dos sobres que en seguida reconocí por el logo de la marca de joyas de mi amiga. Los metí en mi bolso y, antes de despedirme, sostuve la puerta al hombre para que pasara: con el pringue no lo vi capaz de agarrar ninguno de los lustrosos pomos de aquel portal tan cargado de nobleza y abolengo pero, para mi sorpresa, él no hizo más que agachar la cabeza e insistir para que fuera yo quien pasara delante, usando su espalda y sus pies para aguantar el peso de la puerta de hierro, no precisamente ligera.

El servilismo.

La novela The Retreat de Aharon Appelfeld, al igual que Katerina (comentada en su momento por estos lares) retrata los conflictos del contraste social, cultural y sobre todo económico entre judíos y gentiles y, si aquella otra abordaba las consecuencias esta se adelanta a los acontecimientos terribles del dominio nazi durante las Segunda Guerra Mundial.

No ha sido fácil leerla, a pesar de su brevedad: no me ha resultado cómodo el estilo minimalista de una narración fría, que demanda mucho más del lector de aquello que ofrece. La historia sigue a un grupo de personas que, por diferentes motivos, se reúnen en una especie de retiro en una montaña que no es mágica, para deshacerse de todo aquello que los vincula a su condición de judíos, en 1937, con todo lo que sabemos y anticipamos que va a suceder.

The Retreat habla de complejos, comparaciones, frustraciones y miedos infundados. Para cuando el lector ha llegado a acomodarse en la problemática de un personaje como Lotte, una actriz venida a menos que o reconoce su caída en desgracia y se lleva mal con su familia, la novela salta a otro completamente distinto y cuyos motivos para estar en el retiro no tienen nada que ver. El propio artífice de la institución, Balaban, pasa de ser un mercachifle curioso que los enreda a todos para que se unan a esa secta de renovación a una suerte de mártir con final poco afortunado (como lo tienen todos los mártires).

El desenlace, los dos o tres últimos párrafos del libro son desoladores.

No sé: no me ha gustado.

Comentando la lectura con otra amiga me dijo que ella, en su momento, hace más de treinta años, había tenido también dificultades para alcanzar el final de este libro y es que a las amigas no solo hay que hacerles favores: siempre hay que hacerles caso.

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