Angélica [Una tragedia]

Angélica [Una tragedia], un documental de Manuel Fernández-Valdés. 2016

Movida

Ayer, hoy y mañana en la Nave 10 del Centro Internacional de Artes Vivas del Matadero, en Madrid. Eso está pasando, entre otras cosas.

No había oído nunca hablar de Angélica Liddel, qué le vamos a hacer. A todo no puedo estar. He acudido a la proyección desde el más profundo desconocimiento, o lo que es peor: desde la información sesgada que me había llegado hacía tiempo. Una información lejana y parcial, de las peores, de las que no hay que fiarse nunca.

Ayer vi Angélica [Una tragedia] y hoy todavía me hago preguntas sobre lo que he visto, eso debe de ser bueno. Que a una la obliguen a reflexionar sobre lo que le han contado es una opción, de las casi infinitas que pueden darse sobre un escenario y aunque en este caso era una película documental, sí que trataba de lo que sucede en una escena. ¿Una representación teatral, quizás? Quizás. Una performance, un ensayo con base de texto y abierto a la improvisación de su creadora, a las aportaciones de su propia vida.

Eso pasa.

Angélica Liddell ensaya su obra Todo el cielo sobre la tierra (el síndrome de Wendy), la tercera parte de una trilogía sobre China y Manuel Fernández-Valdes la retrata en un documental, la sigue con su cámara y la narra, intercala episodios de ensayos con textos de sus diarios.

Qué diarios.

Qué ensayos.

Para quien quiera saber más de la obra, aquí unas notas de Denise Cobello para leerse y profundizar, de las que extraigo una parte del monólogo de la propia Angélica con el que arranca el documental y que corresponde al tercer acto de su obra:

“Ser madre es la bomba. Ser madre tiene todos los suplementos de dignidad. En cuanto se les empieza a inflamar la barriga ya reclaman todos los suplementos de dignidad. Puedes ser una mierda de persona, y simplemente por ser madre, tener todos los suplementos de dignidad. Puedes ser estúpida y malvada, y simplemente por ser madre, tener todos los suplementos de dignidad (O) Son buenas por naturaleza, quieren a todo el mundo, no trabajan por dinero, hacen las cosas por los demás y limpian las letrinas por amor para tener algo que escupir cuando las cosas se ponen feas, ése es su veneno, acumulan kilos y kilos de bondad y de amor para poder escupirlo, para librarse de la responsabilidad de sus malas acciones, para hacer sentir culpables a los demás cuando no son capaces de admitir su propia culpa. Las madres. Oh, mummy, I love you mummy, fuck you mother”.

Eso pasa.

En el Matadero, en una de sus naves, dentro del programa desarrollado por su nuevo director Mateo Feijóo. Algo se ha hablado de él tal vez lejos y quizás de forma sesgada, tengan cuidado.

La sala estaba llena y yo sigo pensando. Ya digo: Creo que eso es bueno.

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